En la eterna disputa entre ateos, aquellos que se deshicieron del peso de la creencia en un ser superior, y creyentes, los seguidores de tal ser superior que cumplen con sus doctrinas y leyes, se ha planteado qué grupo sería el que más fácilmente vive. Así, ¿es más fácil ser ''feliz'' como creyente o como ateo?
La gran mayoría de los humanos pertenece al segundo grupo, unas sectas que controlan, a partir de unas doctrinas, la mente de millones de personas las cuales se creen libres con su elección. Indiferentemente a esa libertad que se les arrebató en el momento de seguir a un líder o dejarse manejar por éste (por ejemplo, que el tiempo de un humano estuviese marcado para acudir a rendir culto a tal ser), tales grupos de personas viven en una ignorancia, no completa, pero sí inculcada para seguir a un rebaño, con lo que llegar a una falsa libertad sería más sencillo, solo que esa libertad se privó desde el primer instante en que tomaron algo a cambio de nuestras creencias(tiempo, dinero...). Por otro lado, el grupo minoritario del que constamos los ateos se ve afectado con una serie de avalanchas de libertad que nos condenan a decidir nuestros verdaderos pasos, aquellos que estarán formados por y para nosotros. Entonces, todos aquellos que vivamos independientes a tales doctrinas, seremos más libres, pero nuestras vidas se verán eclipsadas por dos factores: uno, la continua presencia de elementos religiosos que nos harán dudar para acogerlos por ser más sencillos; y dos, el hecho de tener que dirigir nuestras vidas sin ninguna base impuesta, solos con nuestro pensamiento para descubrir por qué somos o por qué estamos presentes en la grandeza del mundo.
Contrariamente a nosotros, esa mayoría piensa que su libertad es elegir el creer en un ser superior y en unas directrices, pues todo es más fácil si nos lo dan hecho o si se vive en la ignorancia, teniendo una falsa concepción de la libertad.
Así, los ateos seguirán en su búsqueda por la verdad y el sentido de la vida sin nada detrás de ellos, dando vueltas a un incansable pensamiento del que sólo se librarán a su muerte.
En conclusión, los ateos, pese a todo, no somos libres por completo, pero sí más que los creyentes, aunque esta libertad nos condene a una vida de mayor sufrimiento.
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domingo, 4 de mayo de 2008
jueves, 17 de abril de 2008
¿Es fácil ser libre?
Después de definir en varios casos la libertad como una utopía, se plantea el dilema de si es fácil ser libre, volviendo, otra vez, al tema de la sociedad. ¿Es fácil ser libre en nuestra sociedad actual?
Si bien definimos libertad como algo que todos poseemos pero que es tremendamente difícil conseguir es porque, además de subestimarnos, nos rendimos ante una sociedad consumista, a unos medios hipócritas, a un gobierno corrupto. No hace falta ir más lejos que presenciar cada instante desde que nos levantamos ya que todo está regido por unas ''directrices'' que se nos hacen cumplir y de las que, como he dicho, no es nada fácil liberarse, tanto si hablamos del entorno más cercano (familia,amigos) o de uno más general como la situación nacional o internacional.
No quiere decir que algún día lleguemos a una ''libertad global'' como bien creyeron en los años 60-70 con Sartre en cabeza, pero entonces deberían desconsiderarse las consecuencias, con lo que volveríamos al mismo círculo en el que una libertad global se desharía por otra revolución humana.
Así, reafirmando la respuesta, en la actualidad es tremendamente difícil ser libre pues todo nos condiciona y, en el caso de volver a los 60-70, nuestros descendientes presenciarían un desorden mundial que los condenaría, en cierto modo, como nosotros lo estamos ahora.
En conclusión, mientras haya una mínima condición social no será nada fácil ser libres, y aunque seamos nuestros propios dueños a última estancia no haremos lo que realmente deseamos.
Si bien definimos libertad como algo que todos poseemos pero que es tremendamente difícil conseguir es porque, además de subestimarnos, nos rendimos ante una sociedad consumista, a unos medios hipócritas, a un gobierno corrupto. No hace falta ir más lejos que presenciar cada instante desde que nos levantamos ya que todo está regido por unas ''directrices'' que se nos hacen cumplir y de las que, como he dicho, no es nada fácil liberarse, tanto si hablamos del entorno más cercano (familia,amigos) o de uno más general como la situación nacional o internacional.
No quiere decir que algún día lleguemos a una ''libertad global'' como bien creyeron en los años 60-70 con Sartre en cabeza, pero entonces deberían desconsiderarse las consecuencias, con lo que volveríamos al mismo círculo en el que una libertad global se desharía por otra revolución humana.
Así, reafirmando la respuesta, en la actualidad es tremendamente difícil ser libre pues todo nos condiciona y, en el caso de volver a los 60-70, nuestros descendientes presenciarían un desorden mundial que los condenaría, en cierto modo, como nosotros lo estamos ahora.
En conclusión, mientras haya una mínima condición social no será nada fácil ser libres, y aunque seamos nuestros propios dueños a última estancia no haremos lo que realmente deseamos.
#Es más fácil dejarse controlar a intentar controlarse; las cuerdas que nos atan a las reglas ahogan nuestra vida; no seremos libres a menos que aprendamos de la esclavitud#
miércoles, 2 de abril de 2008
¿Somos realmente libres?
Como ya hemos visto, libertad es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Así, una persona libre debería ser aquella que puede hacer lo que se le antoje sin inconveniente alguno (sin contar con las mismas leyes morales) pero, ¿realmente podemos decir que actuamos utilizando esa facultad?
Desde que ha habido una mínima pizca de riqueza se ha esclavizado todo derecho a la libertad por parte de quien contiene el poder y nada se ha hecho hasta el momento. Pero además, las cadenas que nos atan no son simplemente políticas o patrióticas, pues la sociedad y la misma cultura nos han condicionado para actuar. Toda libertad se ha sumergido en una espiral social, económica, política y sobretodo estamental que ha llegado a ocasionar núcleos en los que la gente actúa mecanizada, con órdenes de otros que son iguales a nosotros y en los cuales nos convertimos con el tiempo, sin opción a elegir, pues aunque pensemos que somos libres o que no somos 'dueños' siempre nos pondremos una ropa o alguien nos imitará a modo de personalidad, como todos hemos hecho alguna vez, hasta definir la nuestra propia.
La libertad que se nos arrebata de forma consciente es imperdonable, pero más la que nos quitan las modas, la televisión, los horarios, los amigos, la familia, nosotros mismos, de forma inconsciente. Si naciéramos libres de ataduras creceríamos libres y haríamos libres a otros, pero desde el momento en que nacimos esclavos convertimos en esclavo a otro y así sigue una cadena de la que el humano nunca saldrá. Además, es mucho más fácil actuar de un modo determinado y no encontrarlo por uno mismo porque ante todo buscamos integración por un lado u otro, sin pensar propiamente en lo que realmente queremos hacer.
Desde que ha habido una mínima pizca de riqueza se ha esclavizado todo derecho a la libertad por parte de quien contiene el poder y nada se ha hecho hasta el momento. Pero además, las cadenas que nos atan no son simplemente políticas o patrióticas, pues la sociedad y la misma cultura nos han condicionado para actuar. Toda libertad se ha sumergido en una espiral social, económica, política y sobretodo estamental que ha llegado a ocasionar núcleos en los que la gente actúa mecanizada, con órdenes de otros que son iguales a nosotros y en los cuales nos convertimos con el tiempo, sin opción a elegir, pues aunque pensemos que somos libres o que no somos 'dueños' siempre nos pondremos una ropa o alguien nos imitará a modo de personalidad, como todos hemos hecho alguna vez, hasta definir la nuestra propia.
La libertad que se nos arrebata de forma consciente es imperdonable, pero más la que nos quitan las modas, la televisión, los horarios, los amigos, la familia, nosotros mismos, de forma inconsciente. Si naciéramos libres de ataduras creceríamos libres y haríamos libres a otros, pero desde el momento en que nacimos esclavos convertimos en esclavo a otro y así sigue una cadena de la que el humano nunca saldrá. Además, es mucho más fácil actuar de un modo determinado y no encontrarlo por uno mismo porque ante todo buscamos integración por un lado u otro, sin pensar propiamente en lo que realmente queremos hacer.
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